UNA MAÑANA FELIZ

Me dispuse a ir al mercadito de mi barrio. El sol, radiante. La brisa, acariciaba mi rostro. Caminé unos minutos, hasta llegar a destino. Pude apreciar los árboles con sus hojas danzantes. Pedi mis galletitas en el negocio. Luego, vi a unos niños jugando. Todo muy preciso. Hermoso. Una mañana espectacular. Al entrar, a mi casa, me senti en el sillón, y agradecí.  

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